Las temporadas van y vienen, al igual que las modas tanto en el mundo de la belleza como en el de la moda, por no mencionar el rápido paso del tiempo entre rondas virales de mini-pitas en redes sociales; pero algunas prendas simplemente resisten el paso del tiempo. Las llamadas prendas clásicas, los básicos que forman la columna vertebral de un armario y que cualquier estilista profesional nombraría como los primeros pasos para armar un conjunto antes de añadir un color, son estas. No están para robarse el protagonismo, sino para resolver, día tras día, esa pregunta de qué ponerte dos veces al mes, tanto por descuido como por estilo.

Mucho antes que ella, se formó el concepto de armario cápsula que conocemos hoy: el término incluso puede rastrearse hasta la década de 1970 con la diseñadora Allegra Hicks, y se consolidó en forma de las leyendas de la colección icónica Seven Easy Pieces de los años 80. Treinta piezas elegidas con inteligencia que funcionan bajo criterios y que, esencialmente, se pueden combinar entre sí te dan más looks que un armario lleno de caprichos pasajeros. No eliges 100… la clave está en escoger las correctas. Una lección de la historia de la moda es que muchas de las piezas que se han introducido nunca salen del armario común.

La camisa blanca está en lo más alto de esa lista corta. Ya sea clásica o de cuello Oxford, de corte entallado o desenfadado, es adecuada tanto para una reunión de trabajo como para una cena y también para el fin de semana con jeans. Así de versátil es: la prenda de ropa más asequible de tu armario, porque no te exige nada: cualquier prenda inferior, cualquier zapato y cualquier accesorio. Un buen popelín de algodón (tipo de tejido) se mantiene mejor con el tiempo que cualquier material sintético, así que merece la pena invertir.

El vaquero y el vestido negro: dos prendas de vestir que desafiaron el canon

El pantalón vaquero, una patente de 1873 de clase media para la ropa de trabajo de los mineros, lleva adquiriendo lecturas durante siglo y medio. Ya sea recto, ancho, pitillo, bootcut, tipo mom o cargo, sea cual sea el corte que traiga esta temporada, inspira una ternura que no ha dejado de ser efectiva. El denim con un lavado sólido y costuras resistentes puede servirte fácilmente tanto en planes casuales como en espacios semiformales. Podría ser el artículo más democrático de la moda contemporánea.

El vestido negro y ceñido merece un capítulo entero. Presentado por Coco Chanel en las páginas de Vogue entre 1926 y bautizado como el Ford de la revista de moda por su adaptabilidad casi infinita a cualquier situación. Casi cien años después, el pequeño vestido negro sigue funcionando como imprescindible para fiestas, cenas y eventos formales porque cada accesorio lo convierte en otra cosa, pero conserva intacta su esencia.

El blazer sin estructura, o la chaqueta clásica de corte preciso que despegó en los 80 y no ha dejado del todo las pasarelas, es un refresco inmediato de conjunto. Funciona sobre un vestido, sobre unos blue jeans con camiseta, sobre una falda midi de denim o de satén, o sobre un conjunto de dos piezas; está en cada manual de pro estilismo porque su superpoder es aportar formalidad sin sacrificar la facilidad, el paquete completo, si se quiere. Apostar por un corte clásico, en un color neutro que mantenga intactas las proporciones con el nivel del brazo a la altura de la cadera.

La camiseta básica de algodón en blanco, gris claro o negro es un complemento para tu armario diario. La fibra natural y su bajo costo la han convertido en tu objetivo para casi todo en el armario. Combina con todo y funciona con cada estilo: ya sea el atuendo más casual (llevado por dentro de unos pantalones a medida) o algo un poco más formal (mostrado bajo un blazer). La regla de oro es mantenerla fresca, ya que el algodón viejo estropea cualquier conjunto.

Desarrollado en el Reino Unido, durante la segunda parte del siglo XIX como un abrigo militar impermeable, el abrigo de lluvia o gabardina ha resistido casi dos guerras mundiales y sigue las tendencias de la moda. Con su parte delantera abierta, su cinturón en la cintura y sus tonos arena característicos, es la pieza de transición definitiva, que viste con facilidad desde una falda midi hasta denim y suéter de punto. A menudo, aquí es el único abrigo y la material ligero pero impermeable de una gabardina. El forro de calidad significa que, si lo cuidas, esta gabardina te durará décadas.

Los básicos textiles se completan con dos accesorios esenciales. Los tenis blancos se han guardado en los armarios desde que el estilo explotó en las pasarelas de todo el mundo a principios de los años 2000, con su acabado sin complicaciones y sus líneas sencillas. Quedan bien con cualquier prenda y aportan un aire casual a cualquier conjunto (incluso al más elegante). Añade una buena, pero no demasiado grande, sexy bolsa de cuero negro o una bolsa vegana de calidad para la oficina y el fin de semana, y ya estás listo: no hay choques los días de semana, y todos los esenciales encajan.

Relacionado con CityLine ¿Qué tienen en común? Todos ellos tienen una génesis funcional, un origen en el pasado: en algunos casos, hace más de cien años, y una mayor versatilidad que cualquier tendencia ha podido reemplazar. La tesis final hizo eco de lo que muchos manuales de estilo predican: las tendencias son cíclicas, los básicos son para siempre y, si construyes un armario funcional siguiendo ese principio, la rutina de la vida se vuelve más llevadera, sin renunciar a la sofisticación.